Pasada la mitad de una década convulsionada por el
terrorismo y las malas ideas económicas iniciadas con el golpe militar de 1968,
se crea un 28 de noviembre de 1986 mediante Ley N° 24575 el Colegio Profesional
de Arqueólogos del Perú, bajo los principios de autonomía institucional y ser
la entidad que represente a los profesionales de la arqueología.
Casi 18 años después de su creación, el 31 de
agosto de 2004, de conformidad con lo dispuesto en el Decreto Legislativo 560,
la Ley N° 24575 y la Resolución Suprema 196-89-ED, se aprueba el Estatuto del
COARPE.
Desde aquella fecha se dieron esfuerzos por
consolidar institucionalmente al COARPE aunque no se logró inscribir ante la
Superintendencia Nacional de Registros Públicos, al Consejo Directivo Nacional debido
a fallas en el proceso de legalización, quedando una entidad gremial con un
cuerpo directivo no reconocido por el Estado peruano.
A pocos meses de cumplir el COARPE 31 años de
creación, el 23 de setiembre de 2017 el Comité Electoral elegido por Asamblea
Nacional, convoca con fecha 14 de noviembre de este año a la elección del primer
Consejo Directivo Nacional, proceso electoral que será supervisado y organizado
por la ONPE y, acorde a los nuevos tiempos, empleando el voto electrónico.
Más de tres décadas significan definitivamente una
brecha generacional entre quienes impulsaron la creación del COARPE y los que
hoy están llamados a iniciar el camino de la consolidación institucional y
sentar las bases para su desarrollo, bajo los principios de transparencia,
eficiencia, predictibilidad y bienestar para el agremiado.
A la fecha existen 4 listas inscritas las cuales
aún tienen que pasar por el tamiz de cumplir con todos los requisitos que
establecen los Estatutos y el Reglamento Electoral, pero sobre todo, que los
documentos entregados el día 9 de octubre (fecha de cierre de inscripciones) estén
libres de irregularidades.
Descrito los antecedentes, existe un aspecto que
debemos de tomar en cuenta y que es neurálgico en un proceso de
institucionalidad que se considere “estar impulsada por profesionales”. Elegir
en base a las propuestas y no por las antipatías (que pueden llegar al insulto
y la difamación).
La lista que se acuse de seria y no improvisada,
nos mostrará un Programa de Desarrollo Institucional (PEI) estructurado, con
propuestas realizables en dos años de gestión y sin contenidos demagógicos. Dicho
PEI debe responder a las siguientes preguntas:
¿Cuál es el estado situacional y los
problemas identificados en el COARPE?
¿Cómo se propone resolver tales problemas?
¿Cuánto nos va a costar ejecutar las
acciones para la resolución de los problemas?
¿De dónde se obtendrán los recursos
financieros y no financieros para ejecutar el Programa?
A esto se incorporará un cronograma y el
establecimiento de metas e indicadores para un control de la gestión de la
lista ganadora.
Los lineamientos de las acciones que se ofrecerán
en el PEI, deben de estar acorde a lo señalado en el artículo 5° del Estatuto,
pero además, enmarcados en el contexto político-social-económico en el que se
mueve la arqueología peruana. Así podríamos tener el siguiente esquema de
gestión para el futuro Consejo Directivo Nacional 2018-2019:

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