Asistimos en
los días finales del año 2015, a la jugada que hace la Sra. Diana Álvarez Calderón,
Ministra de Cultura, por encargo del Sr. Ollanta Humala, en la que, habiéndose
desestimado a mitad de año el presupuesto para dar continuidad al proyecto de
construcción del Museo Nacional de Arqueología de Lurín, conocido en el
enclaustrado ambiente cultural de esta gestión como MUNA, decidieron en fechas
navideñas, cuando todos estábamos distraídos, asignar y devengar la suma de S/.
440’086,245 (http://apps5.mineco.gob.pe/transparencia/Navegador/default.aspx?y=2015&ap=Proyecto) para la construcción dela “primera etapa” de este
edificio, monto que no había sido presupuestado para ese año.
Las razones de
nuestra oposición a tal despropósito de GASTO público, pues no la consideramos una
inversión, son: a) inadecuada ubicación, cercana al mar que aportará alta
humedad para el material arqueológico de cientos y miles de años; b) alejarán
la cultura de las mayorías al llevar el Museo Nacional a más de 50 km del
centro de la ciudad, al cual llegarán turistas extranjeros y aquellos nacionales
que tengan vehículo particular, confirmando que este gobierno ha profundizado
la elitización de la cultura; c) se romperá el centro cultural del Perú,
ubicado en el distrito de San Borja, en donde se emplaza el Teatro Nacional, la
Biblioteca Nacional, el Museo de la
Nación, el Ministerio de Cultura y la Estación la Cultura del Metro de Lima
(con el cual TODOS podemos llegar); d) elevada inversión en obras civiles dado que
el terreno en el que se construirá es arenoso y con una alta concentración de
humedad por la proximidad de la napa freática; e) se construirá dentro de la
zona intangible del monumento arqueológico de Pachacamac, poniendo en riesgo
que este importante centro religioso del mundo andino, no postule en el futuro
a la lista de Patrimonio de la Humanidad; y un largo etc, etc, etc.
Pero a todo
ello se ha de sumar lo que históricamente es lo más grave: se desmantelará el
Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia de Pueblo Libre
(MNAAHPL), cuya vigencia y colecciones hoy son gracias al padre de la
arqueología peruana, Julio Cesar Tello
Rojas quien asume su dirección en 1945. Es decir, su memoria y obra diluida por
dos funcionarios y burócratas de la segunda década del siglo XXI, que cumplen
el capricho de un Presidente que ante la ausencia de obras trascendentales,
pretende dejar su huella con un despropósito en el sector Cultura, el que menos
interés ha tenido en su gestión.
En los últimos
15 años, el Estado ha ejecutado para el MNAAHPL sólo dos proyectos de inversión
pública (PIP). Estos son, el PIP de mejoramiento de la sala Paracas por un
valor ejecutado de S/. 1’060,693.67 (88.5% del monto total) y el PIP del
servicio de la Quinta del Virrey con una inversión ejecutada de S/.
1’011,248.76 (70.7% del monto total).
CUADRO N° 01
Elaboración propia /
Fuente: Aplicativo consulta amigable del MEF
Entonces,
el emblemático museo de Julio C. Tello en los tres últimos lustros ha recibido
S/. 2’071,942.43, monto que equivale al 0.47% de lo que ya desembolso este
gobierno para el MUNA y a la vez es el 0.40% de lo que costaría la totalidad de
la obra (S/. 516’952,273).
Si
así está el museo arqueológico más importante del Perú, por su valor histórico
y al ser legado de uno de los científicos peruanos más grandes del siglo XX,
imaginemos como será en los museos de las regiones, aunque algunos no lo
hacemos, pues ya hemos comprobado con visitas, sus precarias condiciones.
Las
piezas arqueológicas del Museo de Pueblo Libre serán trasladadas al MUNA,
seguro para ser presas de la humedad freática y marina de Lurín, además de
alejarlas de los escolares de Lima norte, Lima este, Lima centro y el Callao.
Con
el 10% de lo que el sr. Humala y compañía han gastado, se hubiera intervenido
integralmente todo el Museo de Pueblo Libre, para mejorar sus salas de
exposiciones, mejorar y ampliar sus gabinetes y laboratorios, incrementar su
promoción y difusión; pero lo más importante, ampliar su producción científica.
Así,
el Museo de Pueblo Libre se convertiría en el MUSEO NACIONAL DE LOS ORÍGENES DE LA CIVILIZACIÓN AMERICANA, en
homenaje eterno a Julio Cesar Tello Rojas.
Sr.
Humala y Diana Álvarez Calderón, pasarán a la historia no por construir un
elefante Blanco en Lurín, sino por hacer mal uso de los recursos públicos en
detrimento del patrimonio arqueológico de todos los peruanos. La memoria de
Tello y la arqueología peruana, merecían un mejor trato.
PD: Es posible aún detener este atentado contra el futuro del patrimonio arqueológico, pues todavía no se ha lanzado el proceso de licitación, que estará a cargo de la UNOPS (United Nations Office for Project Services) de la ONU, por encargo del Ministerio de Cultura que ya le de ha otorgado mas de S/. 440 millones.
PD: Es posible aún detener este atentado contra el futuro del patrimonio arqueológico, pues todavía no se ha lanzado el proceso de licitación, que estará a cargo de la UNOPS (United Nations Office for Project Services) de la ONU, por encargo del Ministerio de Cultura que ya le de ha otorgado mas de S/. 440 millones.
