La oportunidad de hacer un viaje
por algunos países de Europa, se dio a mitad del año 2015. Pude recorrer la
ciudad de Madrid, en la cual observé el trato que se le daba a los edificios históricos,
conservando sus fachadas y realizando
remodelaciones internas.
En Atenas, los griegos han hecho
de esta una ciudad en la que se respira arqueología, donde los restos de las
antiguas sociedades forman parte de la configuración arquitectónica del Metro,
y en la que se puede caminar sobre láminas de vidrio transparente para observar
las evidencias de antiguas estructuras excavadas debajo de los museos en incluso de casas privadas. Definitivamente,
un excelente ejemplo de convivencia armónica entre el pasado y el presente,
llevado adelante por el Estado.
Berlín, París y Barcelona tienen
otra dinámica cultural distinta en la que no predomina lo arqueológico, pero si
un extraordinario itinerario de histórica arquitectura, arte moderno y huellas
de acontecimientos que marcaron a la humanidad. Definitivamente, cinco ciudades
de países cuyos gobiernos comprendieron hace mucho, que el patrimonio cultural
es un activo que impulsa el desarrollo económico y social.
Mención aparte lo que logré
conocer en la capital del Imperio Romano, la sexta ciudad visitada. Me llamó la
atención la presencia de una entidad del Estado Italiano, la Superintendencia
de Arqueología. De la información que recabé in situ y otras complementarias
existentes en el portal web del Ministerio de Patrimonio Cultural y
Actividades, y Turismo (http://www.beniculturali.it/mibac/export/MiBAC/sito-MiBAC/MenuPrincipale/Ministero/La-struttura-organizzativa/index.html),
es uno de los órganos del Ministerio de Cultura cuyas funciones están
relacionadas con la regulación, fiscalización y autorización de las actividades
que se den sobre los monumentos arqueológicos e históricos en una zona
geográfica específica.
Para el caso de la ciudad de
Roma, dado su inmenso recurso arqueológico, se ha creado la “Superintendencia
Especial para el Coliseo Romano, el Museo Nacional Romano y el área
arqueológica de Roma”. Existen además otras 17 Superintendencias de
arqueología cuyas competencias e
influencia administrativa se rigen en áreas geográficas determinadas.
Aquí puedo rescatar dos aspectos
de esta entidad pública: 1) es un símbolo de fuerte institucionalidad del
patrimonio cultural, y 2) es una eficiente forma descentraliza y especializada para
proteger y promover el patrimonio arqueológico.
En el Perú, de una riqueza
comparable con otros focos civilizatorios a nivel mundial al igual que Italia,
el gran problema es la destrucción del patrimonio cultural. Esto debido a una
deficiente gestión de los recursos públicos y a una muy débil institucional
pública de la cultura.
Debemos reconocer que han
existido avances y logros aislados en estos dos aspectos, pero que a la fecha
carecen de articulación en políticas a mediano y largo plazo para la gestión,
en específico, de los bienes arqueológicos e históricos. Entonces, a partir de
la experiencia personal descrita y teniendo en cuenta nuestro contexto social, consideramos
que la solución al problema está en una acción que englobe ambos aspectos: la
creación de la Superintendencia de
Arqueología e Historia (SUARH).
La SUARH tendrá como finalidad dar un impulso a la gestión descentralizada
del patrimonio arqueológico e histórico y fortalecer su institucionalidad cultural
desde el Estado.
Será un órgano de alta
especialización que estaría adscrito al Ministerio de Cultura, teniendo
autonomía presupuestal, funcional, técnica y administrativa.
Estará dentro de sus funciones
generales la regulación, fiscalización y administración de los monumentos
arqueológicos e históricos, bajo principios de gestión por resultados, gobierno
abierto (e-goverment), incentivos y desconcentración administrativa.
Sobre los principios de
desconcentración y descentralización, existirían
13 Superintendencias, las mismas que tendrían competencia sobre un territorio
determinado, definido por uno o más jurisdicciones de la actual delimitación
política por departamentos. Esta agrupación la sustentamos en las experiencias
previas de regionalización, desde la colonia hasta la última de 1987.
La Superintendencia también
tendría a cargo a las Unidades Ejecutoras existentes y las otras que se crearían,
a efectos de ejercer un mayor control en sus gestiones, control que tendrán
como finalidad asegurar que se alcancen los resultados e impacto social sobre
las áreas intervenidas.
En el siguiente cuadro se
establece la propuesta de la distribución administrativa de la
Superintendencia:
SUPERINTENDENCIA
REGIONAL
|
DEPARTAMENTOS
ACTUALES
|
SEDE
CENTRAL
|
SEDE
DEPARTAMENTAL
|
SUARH
I
|
Tumbes y Piura
|
Piura
|
Tumbes
|
SUARH
II
|
La Libertad
|
La
Libertad
|
La
Libertad
|
SUARH
III
|
Lambayeque, Cajamarca y Amazonas
|
Cajamarca
|
Lambayeque
y Amazonas
|
SUARH
IV
|
Loreto y San Martín
|
Loreto
|
San
Martín
|
SUARH
V
|
Ancash
|
Ancash
|
|
SUARH
VI
|
Huánuco, Junín y Pasco
|
Junín
|
Huánuco
y Pasco
|
SUARH
VII (*)
|
Lima provincias
|
Huacho
|
Huarochirí
y Cañete
|
SUARH
VIII
|
Lima Metropolitana y Callao
|
Lima
Metropolitana
|
Callao
|
SUARH
IX
|
Ica, Huancavelica y Ayacucho
|
Ayacucho
|
Ica
y Huancavelica
|
SUARH
X
|
Cusco, Apurímac y Madre de Dios
|
Cusco
|
Apurímac
y Madre de Dios
|
SUARH
XI
|
Ucayali
|
Ucayali
|
|
SUARH
XII
|
Arequipa, Moquegua y Tacna
|
Arequipa
|
Moquegua
y Tacna
|
SUARH
XIII
|
Puno
|
Puno
|
|
*Se establece a nivel de provincias
por las condiciones geográficas y políticas existentes
|
|||
Las actuales 24 Direcciones Desconcentradas de Cultura (DDCs) quedarían como órganos encargados de la ejecución de las políticas culturales nacionales en lo referente a Industrias Culturales, Artes Creativas e Interculturalidad, en el espacio departamental que le corresponda. Las funciones que actualmente desarrolla para patrimonio arqueológico e histórico pasarían a la SUARH.
El Superintendente estará a cargo
de la SUARH y será designado por el Ministro de Cultura, a quien deberá de presentar sus reportes e iniciativas de
acción para la mejora de la gestión.
La SUARH al ser especializado y
con autonomía administrativa y financiera, podrá emitir resoluciones en el
ámbito de su competencia territorial. Para ello estará dotada de profesionales con
altos niveles técnicos y éticos, que serían seleccionados en procesos de concurso público
y bajo el principio de meritocracia, siendo para ello la Autoridad Nacional de
Servicio Civil (SERVIR) la responsable del proceso de selección.
El Perú es testigo cada día de
una fuerte presión sobre la conservación de su patrimonio, el cual es percibido
como un “bien pasivo” para los intereses comunales, para la inversión pública y con más fuerza para la inversión
privada. La SUARH, por tanto, buscará convertir al patrimonio arqueológico e
histórico en un “bien activo”, haciendo de la sanción un mecanismo de última
instancia como medida de protección, estando en primera línea, el fomento y
aplicación de incentivos a buenas prácticas en su protección y difusión, que
realizarían ciudadanos o entidades públicas y privadas.
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